Escuela Dominical

7 de octubre de 2018

 

Aqui y ahora

Marcos 5:1-2, 8-15, 18-20

26 de agosto de 2018

 

Aqui y ahora

Marcos 5:1-2, 8-15, 18-20

El asunto 

No tenemos que ir muy lejos para dar nuestro testimonio de Cristo.

 

 

Pasaje bíblico 

Marcos 5:1-2, 8-15, 18-20

 

 

Aplicación para la vida

Las personas, posiblemente, puedan estar divididas en dos grupos: los que aman viajar y los que prefieren quedarse cerca de su casa. Los que aman viajar disfrutan de experimentar cosas nuevas, diferentes lugares de interés, diferentes comidas y diferentes formas de hacer las cosas. Los que prefieren quedarse cerca de casa no lo hacen porque no les guste probar algo nuevo, sino porque se sienten más cómodos con lo que conocen.

De una manera u otra, los viajeros y los no viajeros tenemos algo en común: siempre encontraremos personas interesantes, sea que nos vayamos al otro lado del mundo o al otro lado de nuestra calle. Aun en nuestra propia comunidad encontramos personas de diferentes grupos étnicos, contextos
y culturas. También encontramos personas que parecen “como nosotros” al principio, pero cuando llegamos a conocerlas mejor, descubrimos que tienen diferentes personalidades y diferentes intereses. Todas ellas, sin embargo, tienen algo en común: necesitan a Jesús.

Jesús llamó a un hombre a ir al campo misionero en su propio vecindario. En el encuentro de este hombre con Jesús, vemos que no tenemos que ir muy lejos para cambiar el mundo.

 


Contexto 

Durante la primera mitad de Su ministerio público, Jesús pasó gran parte del tiempo en la región de Galilea, generalmente en la aldea de Capernaum que está en la costa norte del Mar de Galilea. Un día Jesús y Sus discípulos viajaron hasta la costa oriental del mar, a la región de los gadarenos que era un territorio gentil. Allí encontraron a un hombre controlado por muchos demonios.

El asunto 

Dios nos llama a presentar el evangelio.

 

 

Pasaje bíblico 

2 Corintios 5:11, 14-21

 

 

Aplicación para la vida

Todo aquel que haya desarrollado alguna vez un producto o servicio busca la forma ideal de lograr que las personas lo compren. Se llama “mercadeo” y hay diferentes formas de lograrlo:

De persona a persona. Las personas les cuentan a sus amigos lo que han comprado y por qué les agrada.

Mercadeo viral. La gente ve un video o una imagen online de un producto y lo comparte en las redes sociales.

Mercadeo. Cuando las personas están convencidas de las bondades de un producto o una marca, es lo único que usan y de lo único que hablan. (¿Conoce a alguien que por ejemplo, sea un evangelista de iPhone®?)

Hablarles a otros de Jesús no tiene nada que ver con el mercadeo, pero puede requerir la persuasión. En 2 Corintios 5, Pablo escribe sobre la persuasión. Pero no se refiere a lo que él hace para convencer a los demás, sino en lo que lo persuadió a él a hablar a otros de Cristo.

 


Contexto 

Aproximadamente entre los años 50 y 52 d.C., Pablo fundó la iglesia de Corinto y ministró allí durante 18 meses (vea Hechos 18:11). Durante los tres años siguientes, mantuvo correspondencia con esa iglesia y la visitó, tratando de responder sus preguntas y corregir ideas o comportamientos equivocados en la congregación. En el año 56 d.C., Pablo escribió 2 Corintios (su cuarta carta, de las cuales solo nos han llegado dos) para refutar a los falsos maestros que se habían infiltrado en la iglesia de Corinto y estaban cuestionando su carácter de apóstol y su integridad.

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